lunes, 22 de septiembre de 2008

Historia del prodigio del 20 de abril de 1906 , Quito-Ecuador


La Dolorosa del Colegio es un óleo de la Virgen, que el 20 de abril de 1906, en el comedor del internado del Colegio San Gabriel de los Padres Jesuitas, prodigiosamente parpadeó en repetidas ocasiones durante 15 minutos. 

Fueron testigos de este milagro el P. Andrés Roesch sj, el Hno. Luis Alberdi y 36 alumnos. Tales acontecimientos transcurrieron dentro de un contexto, en el cual, la revolución liberal de 1895 venía propugnando un hostil laicismo para la educación en los establecimientos de enseñanza fiscal. Los católicos vieron en el prodigio de la Dolorosa una preocupación de la Madre de Dios con el futuro de la niñez y juventud ecuatorianas, despertando en todo el país un fuerte impulso de religiosidad.

El Milagro del 20 de Abril de 1906 

Era la noche del 20 de Abril de 1906. El Colegio San Gabriel estaba de vacaciones y solo se hallaban en él los alumnos internos que ese día habían realizado una excursión acompañados por el H. Alberdi, su Inspector. Se encontraban en el comedor para la cena y conversaban animadamente. Era aproximadamente las 8 p.m.

Al lado derecho del comedor pendía de la pared un cuadro con una hermosa oleografía de la Santísima Virgen de los Dolores. 

Muy cerca de la imagen de la Santísima Virgen estaba la mesa de los alumnos menores: Jaime Chávez, Carlos Herrmann y Pedro Donoso. 

También ellos, como los demás alumnos comentaban los sucesos del terremoto de San Francisco de California. Carlos Herrmann viendo el cuadro de la Virgen en la pared comentaba cómo esas siete espadas que la Virgen tenía clavadas en el corazón eran por nuestros pecados. 

Al principio no notó nada extraordinario, sólo unos cinco minutos después observó que se "movían los párpados" de la Sagrada imagen. En un primer momento creyó que fue imaginación, pero al instante su compañero Jaime Chávez que también estaba mirando al cuadro, lleno de espanto y tapándose los ojos con la mano dice: "ve a la Virgen" y los dos se quedaron atónitos al ver que la imagen de la Santísima Virgen abría y cerraba los ojos, expresivamente como si tuviera vida.

"Le ví que la Virgen empezaba a torcer los ojos cómo las que están agonizantes" se expresa el niño Jaime Chávez al dar su testimonio y Carlos Herrmann dice: "...le vi, y mueve los párpados...". 

Sobrecogidos los niños ante tal inesperado como extraño fenómeno, y viendo que la Sagrada imagen continuaba abriendo sus ojos, el niño Jaime Chávez invita a su compañero Carlos Herrmann a rezar un Padre Nuestro y una Ave María. Se ponen de rodillas y rezan; luego vuelven asentarse pero sin apartar los ojos de la imagen. Inmediatamente Carlos Herrmann acude a buscar a su compañero de mesa, Pedro Donoso, que estaba hablando con su hermano mayor en otra mesa y le dice: "...Ven y verás esta cosa chusca", y que como Pedro no hiciera caso, le insiste por tres veces hasta lograr llevárselo consigo. 

El Padre Roesch dice: "En un principio sí creí que era ilusión y después de haberlo visto me retiré si dar crédito todavía, instado de nuevo por el Hermano Alberdi regresé e me constó el parpadeo con tanta clariad que me dió la sensación de escalofrío". 

Todos entre incrédulos y burlones al principio no pudieron menos que aceptar la evidencia del hecho y su experiencia personal.

Desde aquel bendito 20 de Abril de 1906, la historia del Ecuador y de tantos corazones, se llenó de María. El milagro no ha terminado, y la mirada de La Dolorosa sigue dirigiéndose a los niños, a los hombres, a las madres, a los jóvenes, a los tristes, a los pobres, a los dolientes...

La fe del Ecuador se iluminaba de nuevo y renacía el entusiasmo por mantener y defender la educación cristiana de la niñez y juventud. 

En 1931 se cumplían los 25 años del milagro, y se desbordó el entusiasmo: En un sermón de la Novena, decía el Padre Francisco de Borja Kueny, Superior de los Jesuitas, en Guayaquil:

"¿Ha correspondido el Ecuador a la generosidad de María? ¿Ha llenado los designios que su Corazón de Ma­dre nos quiso revelar el 20 de Abril de 1906? El Ecuador ha correspondido, al menos en gran parte, a los deseos de la Dolorosa... ¿Qué significa, si no, la solemnísima Novena que de año en año celebramos? Las grandiosas manifestaciones de piedad y devoción que nos reúnen cada año a los pies de la Dolorosa, no pueden constituir la parte más importante de nuestra devoción... Hace falta algo más íntimo y más práctico que todo lo dicho... ¿La incredulidad y el sectarismo, quieren arrebatarnos nuestras creencias? No lo permitamos, arraiguémoslas más y más en nuestros corazones... Empecemos por nuestra propia reforma personal, por intensificar más y más en la conducta privada y doméstica, la vida cristiana... Fe más viva, conocimiento más profundo de la Religión Católica y las leyes de la Iglesia; más obediencia y respeto en los niños; más modestia y pudor en las jóvenes; más pureza y dignidad en los jóvenes; más fidelidad y concordia entre los esposos; más empeño en los padres de familia por defender la fe y la pureza de sus hijos... En una palabra, vida cristiana católica más intensa, más sólida, más fervorosa, más constante”

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Los ojos de ternura que destilan la imágen a quien la contempla, contrasta con el cerrojo que han instalado ahora quienes han montado un suculento negocio para entrar a la iglesia. Quiera que tomen conciencia de este hecho y que la llegada al tercer milenio que tanto pregona la Iglesia los haga abandonar el mercantilismo y propaguen el culto a María.

Anónimo dijo...

es bello

Rene Chalapud Rosero dijo...

Hola soy de Ipiales Colombia y mi mamá dejo un cuadro de la dolorosa muy antiguo. que bueno conocer la historia.